Una madre ocultó a su hija por dos años en el maletero y ahora enfrenta hasta 20 años de prisión

La mujer no reveló el embarazo a su esposo e hijos. Cuando llevó el auto al mecánico, encontraron a la chica desnuda, sudando y bañada en su propia orina. Ahora, con siete años sufre secuelas "permanentes" y tiene "autismo probablemente irreversible".

Rosa Maria Da Cruz, la acusada, durante el primer día del juicio. Crédito: George Gobet / AP / Getty Images.

"Unos pocos gemidos nos alertaron, era como el ruido de un cachorro. Encontramos a una niña deshidratada, completamente desnuda, muriendo. Había un olor horrible, un olor a muerte en ese auto. Encontrar a un niño en ese estado es inimaginable". "

De esta manera, el mecánico describió lo que vio cuando abrió el maletero del automóvil de un cliente en su taller, ubicado en Terrasson, una pequeña ciudad en Francia. Los eventos ocurrieron en 2013, pero este lunes comenzó el juicio contra la madre, Rosa-Maria Da Cruz, que enfrenta hasta 20 años de prisión.

Da Cruz, de 45 años, ocultó su embarazo de su familia y ocultó su embarazo durante los nueve meses. El 24 de noviembre de 2011 dio a luz sola, cortó el cordón umbilical y nunca lo registró, como si no existiera. Por supuesto, llamó a Séréna, por lo tranquilo que era ya que casi no lloraba.

Inicialmente, la madre escondió al bebé en una pequeña habitación en construcción y, poco después, en el baúl de su auto. Nadie sabía de ella: ni su propio marido ni el resto de sus tres hijos.

Cuando tomó el auto para reparaciones el 25 de octubre, la niña estuvo ilesa por dos años y vivía en condiciones desafortunadas.

Denis Latour, el hombre que abrió el maletero, la encontró desnuda, sudando y bañada en su propia orina. "Le dije a la madre que lo sacara. Ella lo tomó y fue como una momia. La cabeza, los brazos, las piernas … todo se cayó … Hablé con mi compañero y llamé a la policía", explicó Latour. en el momento.

Sin embargo, la madre siempre tuvo en ese momento una actitud de tranquilidad, incluso de "liberación", según el mecánico. Los equipos de rescate indicaron que, si hubiera pasado unos 30 minutos más allí, podría haber muerto.

El caso sorprendió a toda la sociedad francesa, que se preguntaba cómo una madre podría esconder a su hija y mantenerla en esas circunstancias. Ahora, cinco años después, Rosa-Maria Da Cruz se encontró ante el juez, a quien declaró su arrepentimiento.

"Es muy difícil enfrentar la realidad, el mal que he hecho (mi hija)", dijo la madre en su primera declaración, según informó France Info. "Lamento mucho el daño que le hice a Séréna, lo siento mucho"

Las consecuencias

La niña, que ahora tiene 7 años y vive con una familia de acogida, tiene secuelas "permanentes" y, según una prueba que realizó en 2016, tiene un "déficit funcional del 80%" y un "autismo probablemente irreversible". Este diagnóstico es una consecuencia directa de su confinamiento en la oscuridad y la ausencia de contacto con el exterior, según los expertos.

Durante el proceso de instrucción, la madre confesó que siempre estaba preocupada por mantener vivo al niño, aunque sabía que no le estaba dando una vida normal.

También admitió que no la lavó ni la alimentó regularmente. Incluso se olvidó de darle una botella por todo un día, según France Bleu. Para ella, la niña era como "una cosa" hasta que tenía 18 meses, cuando Séréna comenzó a sonreírle y por eso comenzó a hablarle y vestirla.

Su defensa presentó a la madre como una mujer enferma, que se ha negado varios embarazos. Los abogados argumentan que no estaba al tanto de su estado hasta el octavo mes.

El juicio se programó inicialmente para dos semanas, pero se reducirá y se espera que la sentencia sea este viernes.

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