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“¡Dios, úsame!” Esta frase probablemente te suene familiar. ¿Cuántas veces le hemos pedido a Dios que use nuestra vida en Su servicio, pero después de que Él lo hace, terminamos sintiéndonos “usados”?

La mayoría de nosotros le hemos pedido al Señor que use nuestros dones y talentos en Su servicio. Sin embargo, algo que sucede con frecuencia es que después de servir al Señor y adquirir compromiso en el ministerio, comenzamos a sentirnos “usados”, cansados ​​y sin ganas de continuar.

Dios decide usarnos, usa nuestros dones y talentos en su servicio. Dios no tiene límites, Él usa y pone todo a tu alcance para que puedas dar lo mejor de ti. Servimos a Dios con nuestro tiempo, talentos, dones, pero en el camino, algo nos sucede a continuación que nos hace sentir que estamos abandonando nuestra asignación.

¿Por qué nos sentimos usados? El cansancio es una de las principales causas, es algo que normalmente sentiremos dentro y fuera del ministerio. Sea cual sea el trabajo que hagamos, estamos en un cuerpo de carne que se cansa fácilmente.

La única fuente de energía en la que podemos renovar la fuerza necesaria que necesitamos para seguir cumpliendo el cometido que el Padre nos ha confiado es la presencia de Dios.

La otra razón por la que llegamos a sentirnos usados ​​es por el simple hecho de apartar la mirada del dueño de la obra. A veces, dentro del ministerio, algunos tienden a poner sus ojos en las autoridades espirituales que Dios ha puesto y también en las cosas que hacemos por Dios, olvidando que la principal autoridad a la que debemos nuestro trabajo es el Señor.

Dios es el dueño del trabajo que haces, ya sea que prediques, ministres, adores, sirvas … cualquiera que sea tu trabajo, debes recordar que todo lo que haces es para la gloria y el honor de Su nombre.

«Déjate usar por el Señor»

Hemos sido diseñados para servir a Dios. ¿Valdría la pena vivir como cualquier otra persona? Estamos llamados a generar cambios, a impactar a una generación. No abandone su tarea porque se sienta utilizado. Al contrario, dale gracias a Dios por tenerte como su siervo.

La vida, el mundo, los quehaceres a veces pueden desgastarnos, los años pasan y poco a poco podemos perder la fuerza que alguna vez tuvimos en nuestra juventud. Entonces, si nos vamos a desgastar, ¡sea en el Señor! Demos lo mejor de nuestra vida a su servicio. Dediquemos nuestro tiempo a hacer las buenas obras que abundan en nuestra cuenta.

Te sientes usado? No se sienta así … ¡Sienta el peso de la gloria de Dios en su vida! No hay nadie que haya sido usado por Dios que se quede sin su recompensa. Dios es el que mejor paga.

Jesús les dijo: “En verdad les digo que nadie que haya dejado su hogar, su esposa, hermanos, hermanas, padres o hijos por causa del reino de Dios, dejará de recibir muchas veces más en esta era, y en el siglo venidero, la vida eterna “. Lucas 18: 29-30.

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Por admin