Muerte y sepultura de Abram – La Web Cristiana de Apologetica

ORACIÓN: Señor… Dentro de poco tiempo partiremos para estar contigo. Úsanos ahora, como buenos administradores de tu gracia.

INTRODUCCIÓN: De todos los principios del libro de Génesis, el más importante, es la vida de Abram, y si el Espíritu Santo le dedicó 13 capítulos para hablar de él, creo que es digno referirnos a su muerte, lo que será una gran enseñanza para nosotros.

En bosquejos anteriores hablamos de éste gran hombre de fe, e hicimos comentarios sobre su consagración, a través de altares y actuaciones con personas que le rodeaban, dejándonos un sinnúmero de ejemplos de fe, pureza y consagración. ¡Este hombre agradó a Dios!

1- LOS DÍAS QUE VIVIÓ ABRAM

Abram vivió ciento setenta y cinco años. ¡Muchos años!

Esta es la perfecta voluntad de Dios, Él ha dado grandes promesas para que el hombre viva mucho, este es el deseo del Señor. Dios no se agrada de la muerte del joven.

¿Cómo vivir mucho? Pues, agradando a Dios, cumpliendo con sus mandamientos como: Honra a tu padre y a tu madre… Para que te vaya bien y seas de larga vida, el temor y respeto a Jehová aumentará los días del justo y otras promesas dadas por Dios. ¡Dios quiere que vivas mucho! Pídele al Señor sabiduría, para administrar el tiempo de vida que te da. Muchos malgastan su vida yendo por caminos que no agradan a Dios. Si El te da muchos años, aprovéchalos y sírvele, de la mejor manera. Acuérdate Hoy de tu creador, en tu juventud, para que vivas mucho como Abram, el siervo del Señor.

2- EXHALÓ EL ESPÍRITU Y MURIÓ

Exhalar, significa entregar su espíritu a Dios el creador.
Morir, significa separar el cuerpo del alma y del espíritu el cual retorna al polvo de donde originalmente somos tomados.

Está establecido a los hombres que mueran una sola vez y después de esto, el juicio, He. 9:27. La vida del hombre es muy corta sobre la tierra, por más que viva muchos años, somos peregrinos de éste planeta. Además agrega la escritura que la vida del hombre es como la neblina de la mañana, que luego al salir el sol desaparece. Luego el Salmo 90, dice: Que la vida es como la flor en la mañana que crece; a la tarde es cortada y se seca. Decía el salmista: Soy como una sombra que se va, y me he secado como la hierba, Sal.102:11, no haremos sombra para siempre. Que corta es la vida comparada con la inmensa eternidad que nos espera… Hoy es día de acercarse a Dios, de prepararnos dirigiéndonos hacia esa gran eternidad que nos espera. Abram, se había asegurado su futuro, haz tú lo mismo ¡peléalo!

3- MURIÓ EN BUENA VEJEZ, ANCIANO Y LLENO DE DÍAS

¡Qué hermoso! Murió en la perfecta voluntad de Dios.

El deseo del Señor es que veamos a los hijos de nuestros hijos hasta la tercera y cuarta generación.

Estos días que El señor nos da, yo diría de más… Debemos administrarlos correctamente para sacar el mejor provecho espiritual. El Salmista fue inteligente cuando dijo: Mis tiempos están en tus manos, Sal. 31:15. Si los días se te van sin control, si al mirar hacia atrás te das cuenta que no has hecho cosas dignas e importantes para Dios pídele al Señor te enseñe a redimir el tiempo que te da. De acá a un corto plazo, será tarde. Dijo Williams Morris: Pasaré por este mundo una sola vez, pronuncie yo una palabra bondadosa, o efectúe yo una noble acción… Debo hacerlo ahora, pues no pasaré más por aquí. ¿De qué sirve vivir mucho y no hacer nada recto y digno a los ojos del Señor? Cuando pasamos horas frente al televisor; leyendo diarios, noticias, comentarios políticos. ¿Acaso no es perder el tiempo? ¿No crees que sería mejor orar, leer la Biblia, hablar a los necesitados del poder del evangelio, congregarnos consagrando nuestra vida a Dios? Sólo de ésta manera nos acercamos a la justicia de Dios comenzamos a transformarnos en justos a los ojos del Señor ¿Y sabes que pasará? El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos, Prov. 13:22. Tal como en Abram, que por obedecer a Dios, sus hijos heredaron las promesas.

4 Y FUE UNIDO A SU PUEBLO

Hay también otro pueblo, un pueblo que escogió el camino ancho, el de la desobediencia, el vivir lejos de Dios. A veces pienso ¿Cómo puede haber gente alejada del Señor? Viven confundidos por el pecado, Satanás puso una venda en sus ojos que les impide ver la realidad y a su creador. Quién vive de ésta manera no es más que un ser irracional, 1 Co. 15:44.

Ahora, a los que creen en Jesús, les da potestad de ser hijos de Dios, son transformados de un ser animal a un ser espiritual, dejamos el camino de nuestra ignorancia y comenzamos a transitar en Jesús, el camino que lleva a Dios, al Pueblo de Dios. ¿Qué hubiera sido de Abram, si no dejaba Ur cuando Dios lo llamó? ¿Qué hubiera sido de nuestras vidas si rechazábamos una salvación tan grande y gratuita? Amigo no hagas tú lo mismo, como aquellos que no tienen esperanzas y una condenación eterna los espera. ¡Hoy es día de volver a Dios! Por el único camino dado por Él a través de la cruz de Cristo, ¡acéptalo y serás unido al gran Pueblo de Dios! Qué privilegio nos da al permitirnos pertenecer a su pueblo, un pueblo escogido, sin manchas de pecado redimidos por Jesús.

5- Y LO SEPULTARON ISAAC E ISMAEL, SUS HIJOS

Con el mismo respeto que Abram sepultó a Sara su mujer, así sus hijos lo sepultaron junto a ella. Abram, fue un hombre de respeto y de buen testimonio, agradó a Dios, fue temeroso del Señor, su consagración y santificación hicieron de él un amigo de Dios, es reconocido como El Padre de la Fe, lo que menos se merecía era un sepulcro digno, y así lo hicieron sus hijos.

Toda esta escena bíblica, debe ser un ejemplo para nosotros.
Debemos respetar a nuestros progenitores, pues esto agrada a Dios.

Aquellos hombres de la antigüedad, morían en la esperanza de la cruz, Hb. 2:15. Pues estaban durante su vida sujetos a servidumbre, con temor, esperando el día de su redención que en Cristo se cumplió.

La resurrección del Señor, es ahora nuestra garantía, pues nuestra fe está fundada en un Dios vivo. ¡Muy Pronto!, al sonar de la trompeta y a la voz de mando, los sepulcros se abrirán y los que murieron en la antigüedad como Abram y los que murieron en Cristo, ahora en la gracia, resucitarán y juntamente con ellos La Iglesia del Señor será transformada e iremos a recibirle, a la altura de las nubes. ¡Será el día más glorioso del creyente!

CONCLUSIÓN: Y no habrá más muerte, sepulturas, ni separación. Entonces, los justos resplandecerán como el sol… ¡Será el glorioso día de nuestra redención! Nuestro cuerpo frágil como una carpa de campaña, será transformado en un palacio radiante. Dios enjugará toda lágrima y así estaremos para siempre con Él. Por lo tanto alentaos los unos a los otros con estas palabras, 1 Ts. 4:13-18.

Dios te bendiga

DANIEL REGONDI
CÓRDOBA, ABRIL DE 1999
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