La deidad de Cristo |

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Contenido
Prólogo de Emilio Antonio Núñez C.
Introducción
1. Las primeras herejías cristológicas
Los ebionitas
Los gnósticos
Los docetas
Monarquismo
Arrianismo
Apolinaristas
Nestorianismo
Eutiquianismo
Monoteletismo
Adopcionismo
2. La cristología de los escolásticos y los reformadores
Abelardo y Lombardo
La cristología de Lutero
La cristología de Calvino
La herejía de Socino
3. La cristología y el liberalismo teológico durante los siglos XVIII y XIX
Fundamentos de la cristología moderna en Schleiermacher y Ritschl
La escuela de Hegel
La cristología de David F. Strauss
La Cristología de A. E. Biedermann
4. La cristología y la neo-ortodoxia del siglo XX
5.   La Cristología contemporánea
6.   Evidencias bíblicas tocante a la deidad de cristo
La Biblia presenta a Jesucristo como el Hijo de Dios
La Biblia presenta a Cristo como el Hijo del Hombre
La Biblia confiere a Cristo el nombre de Dios
Cristo posee los atributos de deidad
Cristo posee prerrogativas que sólo pertenecen a Dios
7. Oposición a la doctrina de la deidad de cristo
8.   Conclusión
Apéndices
1. Síntesis de las principales herejías acerca de la Persona de Cristo
2.   Los siete grandes concilios
3.   Cristo = Dios
Bibliografía
Indice analítico

Extracto:
Los ebionitas
Una de las primeras corrientes que hizo sentir su influencia dentro de la iglesia cristiana fue la de los llamados ebionitas cuyo nombre se deriva del hebreo ebion que significa «pobre».
Según algunos historiadores, había generalmente tres grupos de ebionitas aunque no era muy fácil poder hacer las distinciones pertinentes entre los tres grupos. No obstante, las siguientes diferencias eran observables: 1) Aquellos cristianos judíos que demandaban una completa observancia de la ley por parte de los creyentes. Aunque este grupo también incluía otros que guardaban la ley estrictamente sin exigir que otros lo hicieran. 2) Los llamados cristianos judaizantes que consideraban a Pablo como un apóstata de la ley mosaica y afirmaban que era necesario que todos los cristianos fuesen circuncidados y guardasen la ley estrictamente. Estos consideraban a Cristo como una criatura y además negaban Su concepción virginal. 3) Aquellos de tendencia filosófica-especulativa que consideraban a Jerusalén como el centro del mundo religioso, practicaban un ascetismo estricto, consideraban a Cristo como una criatura pero como el Señor de los ángeles y al Espíritu Santo como un ángel de sexo femenino que acompañaba a Cristo.
Los distintos grupos ebionitas tenían en común, sin embargo, su adherencia a la ley mosaica. Exigían que por lo menos los judíos guardaran la ley, aunque veían con buenos ojos si los gentiles hacían lo mismo. También tenían la tendencia a interpretar la persona de Cristo como un mero hombre privilegiado por el descenso del Espíritu Santo sobre Su persona a la hora de Su bautismo.

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