El poder de la sangre de cristo | Apologetica Cristiana


Ángel Rodolfo Cabrera Cárdenas fue un hombre dedicado a un pacto diabólico. Sometido a la tentación del poder absoluto, siguió desafiando la sana doctrina. Parecía tenerlo todo, pero vivió atormentado hasta que fue liberado por el poder de Dios.

Después de desplegar su espíritu que lo hizo viajar a través del universo astral, Rodolfo regresó a su cuerpo y al instante sintió que presencias invisibles lo sostenían con fuerza de sus miembros y lo inmovilizaban. De repente apareció un hombre, cubierto de oscuridad de pies a cabeza, quien se paró frente a él, y extendiendo sus enormes brazos, dijo: "Tú eres mío".

Al escuchar esta declaración, seguida de una risa espeluznante, Rodolfo se llenó de temor, pero no se inmutó y respondió que no practicaba brujería, ni hizo pactos con él. Al instante, la entidad demoníaca lo miró con más ferocidad y volvió a reprenderlo: "Tú, tú eres mío, porque todo lo que practicas es mío, y todo lo que tienes te lo he dado".

Rodolfo continuó negándolo todo, y antes de que pudiera formular más fundamentos, fue elevado en el aire. Enseguida reconoció que estaba levitando, pero el demonio reveló que todo era su obra y no la suya. "Tú eres mío", repitió una y otra vez.

Cuando suspendido y sin movilidad, miles de pensamientos cruzaron su mente. Apenas recordó la oración del Señor y la repitió con más fervor que nunca, hasta que esa entidad desapareció de su vista y se quedó dormido. Al día siguiente, y todavía confundido por la experiencia, decidió hacer un pacto con el Diablo, con el único propósito de obtener fama y fortuna, así como repetir esos poderes que lo hacían sentirse único.

Una vez que el libro fue devorado: "Cómo hacer un pacto con el diablo", fue a las montañas de la provincia de Manabi en Ecuador, acompañado por familiares, que le dieron una comadreja para el sacrificio. Cuando llegó la medianoche, rasgaron al animal, tomaron su sangre y su corazón, y lo tragaron sin repulsión. En el acto, Rodolfo sintió que docenas de sombras negras entraron en él y que lo hicieron más fuerte y más poderoso.

– Sentí que me convertiría en un hombre famoso y con mucho dinero, y que daría rienda suelta a todos mis malos deseos, revela.

Después de un mes, lo hizo y se deshizo como el maligno le permitió hacer. Obtuvo todo lo que quería sin el menor esfuerzo, sin sospechar que sus días se acabarían y que el Altísimo lo llamaría y le ofrecería lo que el Diablo nunca le había ofrecido: la vida eterna.

Un paso al ocultismo.

Desde su nacimiento, el 16 de mayo de 1.963 en la ciudad de Guayaquil, Ecuador; Ángel Rodolfo Cabrera Cárdenas, siempre sintió afinidad por lo oculto; Principalmente desde que tenía once años, cuando leyó un libro y descubrió un mundo entero gobernado por fuerzas sobrenaturales.

El libro titulado: "Un paso hacia lo oculto", lo llevó a iniciarse en todo tipo de rituales, consagraciones y meditaciones trascendentales, que le aseguraron alcanzar la plenitud espiritual. Esto también lo motivó a involucrarse en otras ciencias, como la metafísica y la astrología.

"Ese libro fue la mecha que encendió mi preocupación", dice.

A los doce años de edad, su espíritu navegó a través de espacios estratosféricos; mientras tanto en la tierra, sus padres tomaron la decisión fatal de separar y disputar los derechos paternos de él y sus dos hermanos menores. Mientras tanto, Rodolfo esperó los procedimientos judiciales, se camufló entre las fragancias y los talismanes para arrojar mala suerte y los espíritus malignos que dividían su hogar.

Después de los meses, la suerte lo dejó y toda la familia se dispersó en varios lugares. En esos momentos, Rodolfo se convirtió en un lector asiduo de literatura sobre fenómenos ocultos, paranormales, división del espíritu, levitación, curación psíquica, entre otros misterios.

A los catorce años, se especializó en muchos de estos fenómenos, hasta el punto de mudarse espiritualmente a la casa de un amigo suyo, donde recorrió todos los interiores de su casa e incluso la llamó por su nombre.

– Cuando regresé a mi cuerpo en mi habitación, no sabía si era parte de un sueño o una realidad, confiesa.

Al día siguiente, le contó a su compañero lo que había sucedido, y ella se sorprendió de su capacidad. Este hecho fue la confirmación de que Rodolfo necesitaba sentirse una persona con poderes superiores a la gente común. Sin embargo, esta fuerza espiritual estuvo acompañada por fuerzas extrañas que lo inmovilizaron y que lo mantuvieron despierto durante la noche. Al principio, generaron tanto pánico que recurrió a la ayuda de sus tutores; pero su afán por sobresalir venció los miedos.

Ante tanto desbordamiento de fuerza sobrenatural, consultó con uno de sus tíos, y esto le reveló que era un elegido, con muchas potencialidades para desarrollar el don que los espíritus le habían otorgado. Además de eso, recomendó armarse con todo tipo de amuletos y hechizos; así como leer publicaciones sobre la reencarnación para entender los orígenes y el futuro de ellos.

La reencarnación

A finales de los años setenta, Rodolfo, de 16 años, y sus hermanos, regresaron a los brazos de su madre. En ese momento, experimentó una de las sesiones espirituales más aterradoras que haya experimentado antes. Todo sucedió dentro de la casa de campo de su abuelo, donde se le acercó la preocupación de saber quién era en su vida anterior. Para hacer esto, se colocó frente a un espejo para comenzar los rituales de iniciación. Minutos después, Rodolfo siente que su cuerpo comenzó a desaparecer del vidrio, para dar paso a los espectros con la aparición de animales monstruosos. No se inmutó y mantuvo la calma, porque los libros y las revistas ya le habían advertido sobre estas presencias fantasmales.

De repente, se dio cuenta de la silueta de un hombre con abundante barba, con un cinturón en el pelo largo y vestido con varias pieles de cabras. En ese momento, una voz salió del espejo y dijo: "Esa fuiste tú, en tu vida anterior". Rodolfo preguntó cuál era el nombre de ese personaje y la voz le respondió: "Tú eras, Juan el Bautista". Aunque al principio no le dio mucho crédito a semejante revelación, continuó investigando y profundizando en el ocultismo, incluso pretendiendo quitarse la vida, para verificar los mitos y las verdades de la reencarnación.

Sin embargo, mucho antes de experimentar estos fenómenos paranormales que interrumpieron su vida, Rodolfo pudo sentir la presencia y el poder de Dios, aunque al principio no lo entendió. Esto sucedió cuando él aún era un bebé y cuando un creyente puso sus manos sobre él, sus dos hermanos y sus padres. Sintió algo muy especial que lo maravilló y luego le contó a su padre, quien lo ignoró.

Más de cuarenta años después, Rodolfo dice que fue la presencia de Dios quien lo tocó.

– Ahora entiendo la experiencia que tuve. Desafortunadamente, el diablo me llevó a buscar ese poder a través de libros ocultos, recuerda.

Pacto con dios

Treinta días después de hacer el pacto satánico en esa montaña, donde se le otorgó suficiente poder para realizar todo tipo de actos sobrenaturales que la ciencia no puede explicar; Rodolfo comenzó a ser frecuentado por un creyente en el Movimiento Misionero Mundial, quien lo invitó insistentemente a las reuniones de evangelización. A pesar de sus prácticas contrarias, accedió a asistir a uno de los servicios, sin imaginar lo que le esperaba.

Rodolfo se sentó en uno de los bancos del recinto cristiano, escuchó todo el mensaje del predicador y repitió increíblemente la oración del penitente, ante la vista y la paciencia de todos los creyentes que no sabían el origen del satanista.

Dos semanas después de asistir regularmente a la casa de Dios, Rodolfo fue invitado a pasar frente al altar; pero sin presagiar que las fuerzas demoníacas que lo habían agarrado se manifestarían dejando escapar una serie de improperios y aullidos. Una escena que escarapeló a todos los asistentes.

Con varias manos en la cabeza, Rodolfo escuchó las voces infernales que lo impulsaron a tomar su propia vida, tomando cualquier objeto que pudiera golpear. Minutos más tarde, las oraciones aumentaron y las entidades demoníacas se sofocaron, cuando comenzó a repetir la frase que lo liberó: "La Sangre de Cristo tiene poder". Una vez que logró mencionarlo, la fuerza del Todopoderoso actuó y los fantasmas salieron de su cuerpo de manera aterradora, mientras soltaban esos escalofriantes aullidos que resonaban en todo el templo.

Varios minutos después, Rodolfo estaba tendido en el suelo y llorando como un recién nacido. Al día siguiente, reunió todos sus libros, revistas y amuletos que había adquirido y leído durante varios años, y los quemó a plena luz del día. Desde entonces, la Biblia ha sido su única guía y alimento espiritual.

Aunque algún tiempo después, ingresó a la marina de su país y fue tentado por el mismo Diablo a abandonar el Evangelio, Rodolfo nunca abandonó sus convicciones cristianas, hasta el 17 de agosto de 1,983, cuando finalmente se rindió a la obra del Señor. Desde allí, ha sido pastor en varias iglesias del Movimiento Misionero Mundial en la República del Ecuador, acompañado por su esposa Verónica Guerra y sus dos hijos.

Extendido

Una vez que el libro fue devorado: "Cómo hacer un pacto con el diablo", fue a las montañas de la provincia de Manabi en Ecuador, acompañado por familiares, que le dieron una comadreja para el sacrificio. Cuando llegó la medianoche, rasgaron al animal, tomaron su sangre y su corazón, y lo tragaron sin repulsión. En el acto, Rodolfo sintió que docenas de sombras negras entraron en él y que lo hicieron más fuerte y más poderoso.

Treinta días después de hacer el pacto satánico en esa montaña, donde se le otorgó suficiente poder para realizar todo tipo de actos sobrenaturales que la ciencia no puede explicar; Rodolfo comenzó a ser frecuentado por un creyente en el Movimiento Misionero Mundial, quien lo invitó insistentemente a las reuniones de evangelización. A pesar de sus prácticas contrarias, accedió a asistir a uno de los servicios, sin imaginar lo que le esperaba.

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