Doctrinas de la Gracia – La Web Cristiana de Apologetica

¿Qué poder tiene el diablo sobre nosotros?

Colosenses 1:13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 

El diablo no tiene poder sobre nosotros.

¿Qué rol cumple el diablo?

Lucas 4:8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.

El diablo es un servidor de Dios.

¿Cuál es la causa de todas las cosas que me pasan?

Lamentaciones 3:37 ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?

Dios no solo permite, sino que manda que ocurra todo lo que nos pasa. Si nosotros nos enojamos o nos ponemos mal por las cosas que nos suceden ¿a quien estamos rechazando?

Por eso es importante estudiar sobre “La Soberanía de Dios”.

Definición: La doctrina “Soberanía de Dios“, se refiere al control absoluto que Dios tiene sobre todo, incluyendo la humanidad. También significa que la realidad es el producto de los decretos que Dios hizo antes de la fundación del mundo.

PRIMERA EVIDENCIA: EL NOMBRE DE DIOS INDICA SU SOBERANÍA.

Su Nombre En El Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento, el término ADONAI aparece 429 veces. ADON significa “alguien que controla“ o “uno que está a cargo.“ AI es un sufijo enfático que implica que ese alguien está realmente en control. AI también es usado como un sufijo personal posesivo. Por tanto, ADONAI significa “aquel que tiene el control absoluto“ o “aquel que es mi amo absoluto“, como en “mi Señor.” Se traduce como “Señor Dios“ y más acertadamente, como “Soberano Señor.“

Su Nombre En El Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento, la palabra DESPOTES se usa 10 veces. En 5 de ellas, se refiere a Dios y en las restantes, a hombres que poseían esclavos. La palabra “déspota“, se deriva de este término, aunque en el primer siglo no tenía la connotación negativa que tiene actualmente. DESPOTES significa “uno que tiene el poder o la autoridad total sobre otro.“

 En la Biblia, este término aparece traducido correctamente como “Soberano Señor“ cuando se refiere a Dios. Lo puede apreciar en Lc.2:29; Hch. 4:24; 2P. 2:1; Jud. 4; Ap.6:10.

SEGUNDA EVIDENCIA: LOS ATRIBUTOS NATURALES DIVINOS

Existen tres atributos divinos que los teólogos llamamos “incomunicables,“ porque no se pueden compartir con un ser creado.

Estos atributos son:

La omnisciencia, es decir, que Dios todo lo sabe;

La omnipotencia, que Él todo lo puede, y

La omnipresencia, que Él está presente en todas partes.

Comprender estos tres atributos naturales de Dios nos ayuda a eliminar de nuestras mentes todos los conceptos humanísticos de Dios.

Estos tres atributos naturales prueban la soberanía de Dios

Suponga que pasó algo fuera del control de Dios. Esto pudo ocurrir solamente por una de las tres razones siguientes: Dios no sabía lo que iba a pasar (no sería omnisciente), o Él no tuvo el poder para prevenirlo (no sería omnipotente), o Él no estuvo presente en ese momento (no sería omnipresente).

Si negamos la soberanía absoluta de Dios, por implicación negamos uno o más de sus atributos naturales. Eso es una herejía.

Aún si en la Biblia no hubiera información con respecto a la soberanía de Dios, los atributos naturales divinos serían el fundamento suficiente para declararla como un artículo de fe. (Esto es lo que nosotros llamamos una ‘inferencia teológica’).

TERCERA EVIDENCIA: LA INMUTABILIDAD

El término “inmutable“ significa “que nunca cambia.” Se lo encuentra dos veces en la Biblia en Hebreos 6:17-18.

 “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesala inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

 

18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.“

Las últimas traducciones usan la expresión “que nunca cambia“, porque la palabra “inmutable” es poco conocida para algunos. Esto es desafortunado ya que “inmutable” tiene la idea de irresistible e infalible. No solamente se refiere a un plan ideado por Dios, sino también a su persona.

Santiago expresa este pensamiento así: .”…del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” Santiago 1:7.

Por lógica, si Dios podría cambiar, no sería soberano. Por el contrario, si Él es inmutable, debe ser soberano. (Otra inferencia teológica inevitable).

La Inmutabilidad De Los Decretos De Dios

Note que el “consejo“ de Dios es inmutable en He. 6:17. La palabra consejo en griego es “boule“ y significa “plan“ o “propósito.”

Según esto, los planes y propósitos de Dios, al igual que su persona, no cambian ni pueden ser resistidos en forma exitosa por el hombre. Si así fuera, Dios no podría garantizar el cumplimiento de sus promesas, como está descrito en Hebreos 6:17-18.

 

Algunas veces la Escritura usa las palabras “propósito“ y “consejo“ para describir la inmutabilidad de la voluntad de Dios.

El concepto de que Dios no permite que nadie cambia lo que Él ha planeado, se llama en teología: “Inmutabilidad de los decretos divinos“ o “Inmutabilidad de la voluntad de Dios.“ Esto significa que cuando Dios decide hacer algo, nada puede resistirlo, es decir, Él no permite que sus planes sean frustrados. De otra forma, Dios no podría mantener sus promesas y por tanto, no sería soberano.

El plan eterno de Dios es inmutable, por lo tanto nadie puede cambiarlo. Por el contrario, Dios permite que sus mandamientos sean desobedecidos.

Veamos algunos textos que afirman este tema del consejo de Dios:

Apoc. 4:11: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. ” –

Isaías 14:27: ”Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?

CUARTA EVIDENCIA: DIOS ES DUEÑO DE TODO

¿Perdió Dios el control y la propiedad de la tierra cuando Adán cayó en pecado? Algunos grupos cristianos afirman que sí. Supuestamente Dios entregó la tierra a Adán, que a su vez se la dio al diablo. Se presume entonces que Dios está luchando para conseguirla de nuevo y usa a la iglesia como su instrumento. Lo absurdo de esta forma de predicar se pone de manifiesto cuando leemos el Salmo 24:1: “De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo, y los que en él habitan.“

Leamos otros versículos que afirman que Dios es soberano sobre la tierra:

a.  Dios es soberano sobre la tierra:

Lev. 25:23 La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo. 

Ex. 19:5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 

 

1 Cr. 29:11: Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

Job 41:11: ¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío. 

Lc. 10:21: En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. 

.b. Dios es soberano sobre los animales:

Sal. 50:10: Porque mía es toda bestia del bosque,Y los millares de animales en los collados.  

 

c.  Dios es soberano los habitantes del mundo:

Ez. 18:4: He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. 

d. Dios es soberano sobre la voluntad de los hombres

Apoc. 17:17: “porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que El quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios”

Prov. 19:21: Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá.

e. Dios es soberano sobre la maldad

Hec. 4:27-28: Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.”

f. Dios es soberano sobre los espíritus inmundos

1º Rey. 22:23: “Y ahora, he aquí Jehová a puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti.”

g. Dios es soberano sobre el engaño

1 Tes. 2:11: Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,

h. Dios es soberano sobre las enfermedades

Éx. 4:11: Y Jehová le respondió: ¿Quién dio lo boca aI hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?”

i. Dios es soberano sobre los desastres naturales

Amos 3:6: ¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho

QUINTA EVIDENCIA: EJEMPLOS DEL CONTROL DIVINO

a. Dios tiene el control sobre los gobiernos de la tierra

Dan. 2:20: Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. 

 

2:21 El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. 

b. Dios controla hasta el tiempo en que una persona debe vivir

Hech. 17:26: Y de una sangre ha hecho lodo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, v los límites de su habitación.”

c. Dios controla hasta el tiempo de vida de los pajaritos

Mateo 10:29: ¿No se vende dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.

d. Dios tiene el control hasta de lo más pequeño

Mateo 10:30: Pues aun vuestros cabellos están todos contados.

El que Dios este en control hasta de lo más pequeño, nos da gran consuelo, por eso nos dice:

Mateo 10:31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Como conclusión, vamos a leer un versículo que manifiesta su soberanía absoluta:

Dan. 4:35: Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?.

En Esta Lección Hemos Aprendido Lo Siguiente:

1. Ciertos nombres de Dios incluyen la idea de soberanía.

2. Los atributos divinos, no comunicables, hacen inevitable la soberanía de Dios.

3. Los decretos de Dios son inmutables, lo que implica soberanía.

4. La propiedad de Dios sobre toda la tierra y sus habitantes implica soberanía.

5. Los ejemplos bíblicos acerca del control de Dios sobre la naturaleza, las naciones y los individuos son una indicación de su soberanía.


La Incapacidad Total Humana

Introducción: Habrá escuchado usted, cuando los evangelistas le dicen a las personas que “deben tener fe”, que “deben decidir convertirse”, o que “corran para salvarse de la ira venidera”. ¡Cuánto de cierto hay en esto? Veamos lo que la Biblia nos dice al respecto.

Definiciones

“Incapacidad Total Humanal” significa que el pecado controla todas las facultades del pecador, a tal punto, que él es incapaz de desear o hacer algo para convertirse a sí mismo a Cristo o para prepararse para su conversión. Solamente un milagro de Dios, por medio del evangelio, puede capacitar al pecador para escoger a Cristo.

Implicaciones

Esta doctrina es interesante porque toca elementos de la naturaleza humana tales como el libre albedrío, la mente y las percepciones. Más aún, la Incapacidad Total Humanal se entrelaza con otras enseñanzas bíblicas, como la caída de Adán y el libre albedrío.

En esta lección estudiaremos el soporte escritural de nuestra definición de Incapacidad Total Humana.

La “depravación total,” NO significa que los pecadores sean tan malvados como sea posible ni que quisieran serlo. El hombre no ha caído al nivel de los demonios. Esto sería una depravación ABSOLUTA. Nosotros creemos que la benevolencia de Dios preservó al hombre de caer en esas profundidades absolutas. Por “total” queremos indicar que todas las facultades humanas, incluyendo el libre albedrío, están infectadas por el pecado y bajo su dominio. Por “depravación” entendemos que en un pecador nada es aceptable para Dios; esto incluye las buenas obras y las virtudes porque proceden de una fuente corrupta, el corazón pecaminoso del hombre.

En años recientes, algunos teólogos han usado la expresión INCAPACIDAD TOTAL para no dar la impresión de que pensamos que la gente es tan mala como los demonios. Sin embargo, esta terminología también puede ser malinterpretada. Algunos podrían asumir que Dios es la fuente de la incapacidad en lugar de la corrupción del hombre.

Cualquiera de las dos expresiones, Depravación Total o Incapacidad Total, son aceptables y ambas requieren explicaciones.

Nosotros recomendamos al estudiante usar la terminología “Depravación Total” para equilibrar la influencia del humanismo moderno que defiende la bondad del hombre. Este nombre golpea deliberadamente el orgullo humano y la autojustificación. Además, este término es más de acorde con la enseñanza bíblica sobre la naturaleza pecaminosa del hombre.  

La interrogante: ¿Cayó Adán más allá de su capacidad para creer y arrepentirse por iniciativa propia? Las dos ramas teológicas principales, la Reformada y la Arminiana, difieren grandemente en este punto. El modo de pensar arminiano sostiene que Dios detuvo la caída antes del punto donde el hombre perdería la capacidad de generar fe, amor y arrepentimiento por voluntad propia. Nosotros consideramos que el hombre cayó bajo ese punto. Examinemos la evidencia bíblica. 

PRIMERA EVIDENCIALa Caída De La Humanidad, Romanos Cinco Pablo describe la caída de Adán en Romanos 5.

Romanos

5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.    

5:13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.     

5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.       

5:15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. 

5:16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamenteel juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. 

 (La palabra “Adán” significa “humanidad” en Hebreo). Pablo menciona cuatro cosas que heredamos de Adán: pecado, muerte, juicio y condenación.

Ninguna facultad humana escapó de estos efectos. ¿Está incluido el libre albedrío del hombre? Si. No es necesario mencionar la voluntad del hombre para mostrar que esta también fue sujetada a los efectos de la caída. Es suficiente mostrar que la caída afectó al ser humano entero.

El pecado de Adán fue una declaración de independencia de su Creador. En teología, nosotros llamamos a esta actitud “autonomía,” que significa “gobernarse a sí mismo,” lo que es opuesto a ser gobernado por Dios. La autonomía incluye la idea de no tener otra causa de sus decisiones que uno mismo.

 

Aparentemente Adán dio por sentado que la autonomía era posible. No es así. ¿Cómo podría algo llegar a ser independiente de un Ser omnisciente y omnipotente? Uno tendría que ser igual a Dios mismo para ser independiente así. Entre las actitudes estúpidas, esta fue la mayor que ha habido y aún lo es.

La caída de Adán no le dio la libertad que él esperaba, sino que lo esclavizó al pecado. No obstante, esta esclavitud no fue el peor efecto de la caída. Lo peor fue el engaño de que él había tenido éxito. Este engaño persiste en los pecadores hasta hoy.

Ser independiente de Dios, llegó a ser el principio que gobierna la naturaleza humana caída. A esta naturaleza, la llamamos naturaleza ‘Adámica’ porque se deriva de Adán. La Biblia usualmente se refiere a ella con los términos ‘la carne’ o ‘carnal.’

La moralidad, la religión y las buenas obras son perfectamente aceptadas por la naturaleza Adámica siempre y cuando no amenacen su autonomía. El pecador participa de buena gana en religiones estrictas, siempre y cuando él las pueda controlar y no le requieran una sumisión genuina a la autoridad de Dios. 

 

SEGUNDA EVIDENCIA: La Muerte EspiritualEfesios 2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 

2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 

2:3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. 

Pablo alude a la divina amenaza que hizo Dios a Adán en Génesis 2:17 : ..”.porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Aunque Adán no murió físicamente ese día, él murió espiritualmente en su relación con Dios y en su propia capacidad para obedecerlo. Pablo describe esta esclavitud como:  

1. Siguiendo la corriente del mundo.    

2. Controlada por Satanás. 

3. Cumpliendo los deseos de la carne y de la mente. (En Griego dice literalmente: “haciendo la voluntad de la carne.” Esto significa que la carnalidad determina la condición de la voluntad. El término “mente” o “NOOS,” incluye las percepciones. Pablo se refiere a las percepciones de la mente como controladas por el pecado de tal forma que la mente percibe la concupiscencia de la carne como preferible. La voluntad sigue lo que le gusta).      

4. Una naturaleza que merece la ira.

Un pecador es tan capaz de escapar de su condición, como un muerto es capaz de resucitarse a sí mismo.       

TERCERA EVIDENCIA: El Efecto Del Pecado Sobre 

La Mente.

 La Escritura describe la mente como esclavizada y controlada por el pecado y Satanás. Esto incluye la voluntad puesto que la voluntad es una función de la mente.

 

1. El hombre natural no puede percibir ni entender las cosas de Dios. “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” 1Cor. 2:14.      

2.Satanás ha cegado las mentes de los incrédulos. ..”.el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos…” 2Cor. 4:4.       

3.El entendimiento está entenebrecido. “Teniendo el entendimiento entenebrecido…por la dureza de su corazón” Ef. 4:18.        

4.La mente carnal es incapaz de someterse a la ley de Dios. .”..los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” Ro. 8:7.    

5. La voluntad del pecador está esclavizada por el diablo, por tanto, el pecador no puede recuperar su razón sin que Dios le conceda el regalo del arrepentimiento. “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” 2Tim. 2:25-26.

6. El pecador percibe las cosas de Dios como locura porque él está ciego a su condición moral. Sus percepciones son distorsionadas.

1 Corintios 2:14. “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”

Según estos versículos, la mente del pecador tiene un problema de percepción que la Biblia expresa como “entenebrecimiento” o “ceguera.” El diablo controla la voluntad del pecador controlando sus percepciones.

CUARTA EVIDENCIA: La Naturaleza Carnal, Romanos 3:9-20   

Pablo se refirió a la condición de los no salvos como “bajo pecado,” es decir, “bajo el poder del pecado.” 

Sin Cristo, No Hay:  

1. Sin Cristo, No Hay Persona justa. (Aun las buenas obras de los no salvos son como “trapos de inmundicia,” inaceptables para Dios).  

2. Sin Cristo, No Hay Pecador que entienda su condición moral. (Aquí el término Griego “entender” se refiere a “discernir.” Ninguna persona tiene discernimiento espiritual sin Cristo, aunque pueda comprender los fundamentos del evangelio).      

 

3. Sin Cristo, No Hay Pecador que busque a Dios. (Los pecadores religiosos buscan establecer su propia justicia. Vea Ro. 10:3).      

4. Sin Cristo, No Hay Pecador que haga lo bueno. (El Nuevo Testamento define como “bueno” el obedecer a Dios. Los pecadores hacen buenas obras, no como señales de sumisión, sino como sustitutas de la misma. Sin embargo, todas las obras de los pecadores, aunque sean buenas en sí mismas, proceden de una fuente corrupta que es la naturaleza pecaminosa. Si un pecador realmente quisiera ser bueno, él haría la primera cosa que Dios le ordena hacer, arrepentirse y creer en Jesús.    

5. Sin Cristo, No Hay Pecador que tema a Dios. (Si los pecadores realmente temieran a Dios, buscarían agradarle). 

6. Sin Cristo, No Hay Pecador en paz. (Sumergirse a sí mismos en placeres es una paz falsa).

Pablo está hablando de los pecadores antes de que Dios comience a atraerlos a través del evangelio. Cuando Dios atrae a un pecador por medio del evangelio, las percepciones del pecador comienzan a cambiar. Ocasionalmente nos encontramos con un pecador que dice que está buscando a Dios. Esta afirmación podría ser sincera. Dios puede estar atrayéndolo al abrir sus percepciones por medio del evangelio. En la Lección Seis, veremos como esto funciona.

Conclusiones:

A partir de la abundante evidencia bíblica, concluimos que los no salvos son incapaces de querer salvarse o hacer algo que contribuya a su salvación o que los prepare para la conversión. Sus voluntades escogen equivocadamente porque sus percepciones están cegadas por el pecado y controladas por Satanás. Por tanto, ellos se perciben a sí mismos como buenos, perciben las cosas espirituales como locura y a Dios, como no merecedor de ser buscado. Ellos no ven ninguna razón para temer a Dios y piensan que su carencia de paz es debido a una carencia de placer.

En Esta Lección Hemos Aprendido Lo Siguiente:   

1.- Sin Dios trabajando por medio del evangelio, los pecadores son incapaces de querer o hacer algo para contribuir a su salvación.

2.- Por medio de la caída de Adán la humanidad heredó el pecado, la muerte, el juicio y la condenación. 

3.- La mente del hombre, que incluye sus percepciones y su voluntad, está cegada por el pecado y el diablo, así que él no puede escoger someterse a Dios.    

4.- La naturaleza carnal del hombre no tiene ninguna cualidad que podría guiarlo a obedecer a Dios.       

5.- Ninguna de las obras buenas de un pecador es buena porque todas son generadas de una fuente corrupta que es su naturaleza carnal.        

6.- Los pecadores hacen buenas obras de todo tipo. Sin la gracia, la única cosa que ellos no harán es arrepentirse y creer en el evangelio.


La Justificación Solo por la Fe

Introducción: El grito de guerra de la Reforma, “Justificación Por La Fe”, resonó por toda Europa en el Siglo XVI. Miles entregaron sus vidas en lugar de renunciar a esta doctrina. Se desataron guerras en varios países de Europa. ¿Por qué tenía controversia? Porque esta doctrina representaba una denuncia de lo que se enseñaba en aquel entonces sobre la salvación.

A fines del Siglo XVI en Alemania, un sacerdote católico llamado Martín Lutero, leyendo la Biblia, se dio cuenta que Romanos 1:17 declara lo siguiente: “El justo por la fe vivirá’. Dios iluminó su corazón por medio de este texto. Entonces comprendió que los méritos no tenían nada que ver con la salvación.

Maravillado por esta revelación, continuó sus estudios en Romanos y llegó a entender esta importante doctrina de la gracia. Con esto, comenzó el redescubrimiento de la teología de la Biblia que se conoce hoy en día como la Reforma.

¿Para qué sirve entender esta doctrina?

Primero: Nos libera de temores e inseguridades respecto de nuestra relación con Dios. Cuando vemos que nuestra aceptación con Dios está basada en la justicia de Cristo y no en la nuestra propia, experimentamos un profundo alivio emocional.

Segundo: Nos ayuda en la oración, ya que nos damos cuenta de que las respuestas a nuestras oraciones no dependen de nuestros méritos.

Tercero: Nos ayuda a evitar toda clase de legalismo, al entender que nuestra justicia es un hecho cumplido interiormente y que no consiste en prácticas exteriores.

Definición de la doctrina

La Justificación es una declaración legal hecha por Dios, de que una persona es justa respecto a la Ley Divina, a causa de la justicia perfecta de Cristo, concedida a la persona por medio de la fe en Cristo.

Lo que NO es la justificación

La Justificación no se refiere al proceso de crecimiento espiritual en la vida cristiana. (Esta última se llama “Santificación”.) La justificación es cuestión de nuestra aceptación LEGAL por el Padre, frente a la ley Divina.

Un error común entre los cristianos en el estudio de la Justificación, es el imaginar que la Justificación quiere decir “ser hecho justo”. Cuando en verdad significa “DECLARADO justo”.

Tampoco es una recompensa por nuestra fe. La fe salvadora es una obra de la gracia divina. Aunque Dios requiere la fe como condición para la Justificación, no debemos suponer por eso, que la Justificación es una recompensa por nuestra fe; puesto que es Dios mismo quien nos la da, por medio de la regeneración.

Tampoco afirmamos que la fe reemplaza a la Ley Moral Divina. Algunos acusaron a los reformadores de enseñar que si tenemos fe, no tenemos que hacer buenas obras. La realidad del asunto es que las obras de los pecadores no son válidas para su salvación porque provienen de una fuente corrupta. Las OBRAS no son aceptadas si la PERSONA no es aceptada primeramente. Y la persona será aceptada solamente si es justificada por la fe.

La idea básica en la Justificación, no es cómo ser salvo sin la Ley, sino cómo la justicia perfecta de la Ley puede ser atribuida a nuestra cuenta. Según la Biblia, esto se cumple por medio de la fe en Cristo, quien es nuestro sustituto bajo la Ley.

Por medio de las siguientes preguntas vamos a llegar a un entendimiento completo de la definición anterior:

A. ¿Exige Dios que la justicia de la Ley sea cumplida en los cristianos?

“…para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. ” Ro.8:4

Estas palabras son claras. Dios exige que la justicia de la Ley Moral sea cumplida en nosotros. Sobre este punto muchos cristianos se equivocan. Leen versículos que afirman que no estamos bajo la Ley, y que no somos justificados por ella. De esto sacan la conclusión ilógica de que la Ley no cuenta para nada y de que Dios no exige la justicia que ella representa.

Los judíos entendieron bien que la Ley representaba la justicia de Dios. Por eso, ellos suponían que la justificación provenía de la obediencia a la Ley. Erraban porque nadie podía guardar la Ley. Pablo nos muestra que la justicia que la Ley representa, viene a nosotros por medio de la fe en Jesucristo como un don gratuito de Dios. Pero cuidado. Es también un error suponer que por eso Dios no requiere la justicia de la Ley en el creyente.

Nosotros y los judíos estamos de acuerdo sobre este punto esencial. Dios requiere de nosotros la justicia de la Ley. En lo que diferimos de los judíos es, en el método de obtener esta justicia. Ellos creen que se obtiene guardando la Ley. Nosotros creemos que se obtiene como un don gratuito de Dios por la fe en Cristo.

Es esencial entender que no se anula la Ley en todo sentido. Es abrogada solamente como medio de la Justificación. Sigue en vigor en el siguiente sentido:

 

La Ley sirve todavía como definición de ciertas palabras bíblicas, como “justicia” y “pecado”. Dice 1 Jn.3:4, “pues el pecado es infracción de la Ley”. Lógicamente, la palabra “pecado” no tendría significado si no fuera por la Ley. También Pablo dice en Ro.5:13,”donde no hay Ley, no se inculpa de pecado. ” Y, “porque por medio de la Ley es el conocimiento del pecado.” (Ro. 3:20)

La Ley sirve como norma de la justicia. Sin la Ley, no habría pecado, y nadie podría ser condenado.

El problema con las exigencias divinas respecto a la Ley es que nadie puede cumplir con ellas. Como dijo Pablo “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden.” (Ro.8:7) Con esto, llegamos a la segunda pregunta:

B) Si No podemos cumplir con las exigencias de la Ley, ¿Cómo es que la justicia de la Ley nos llega a ser contada?

Aquí entra uno de los principios bíblicos más importantes: la sustitución de Cristo. Jesucristo fue nuestro sustituto frente a la Ley.

Cristo cumplió la Ley en nuestro lugar en dos sentidos.

 

Primero, vivió una vida perfecta bajo la Ley, cumpliendo así con todas sus exigencias. Ro. 3:21: Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 

3:22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 

3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,   

3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 

3:25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,  

3:26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Segundo, Cristo acepto en su cuerpo la pena que la Ley requiere para los transgresores, la muerte.

Pablo reveló eso en Gal. 4:5-6: “Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido  bajo la Ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin, de que recibiésemos la adopción de hijos”.

Vemos entonces por qué Pablo dice en Ro.3:31: ¿Luego por la fe invalidamos la Ley? De ninguna manera, si no que confirmamos la Ley. “

La muerte de Cristo era necesaria precisamente porque la Ley Moral siempre está en vigor.Si la Ley no valiera nada, no habría pecadores, y Cristo no hubiese venido a morir. La fe, no es un sustituto para la justicia de la Ley, sino que es la única manera en que podemos recibir esa justicia.

Pablo nos enseña que la Ley misma serviría como medida de justificación si el hombre pudiera guardarla. “porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.” Ro. 2:13.

Punto clave: La gracia no consiste en que Dios haya cambiado las condiciones de la salvación de algo que el hombre no podía hacer (guardar la Ley) a algo que el hombre sea capaz de hacer, (poner fe en Cristo). La fe, como ya vimos, es un don de Dios, no algo que el hombre produzca por su propia voluntad. El pecador nunca ha tenido capacidad de creer ni tampoco capacidad para guardar la ley.

C ¿Es la fe la base de nuestra justificación?

A riesgo de ser malentendidos, contestamos NO a esta pregunta. La fe no es la base de nuestra Justificación. Sino la justicia perfecta de Cristo. La fe es el medio necesario para recibirla.

Tomemos como ilustración el proceso de poner los cimientos para un edificio. El encofrado nos representa a nosotros. El cemento representa la justicia perfecta de Cristo. El conducto representa la fe por la cual el cemento se derrama en el encofrado.

 

El encofrado, antes de recibir el cemento, está vacío. Es igual a nosotros, antes de aceptar a Cristo. Estábamos vacíos de toda justicia. No teníamos nada. Pero Dios instaló el conducto, es decir la fe. Por medio de la fe, Dios derramó en nosotros el “cemento” es decir la justicia perfecta de Cristo, y eso forma la base sólida sobre la cual construimos la casa de nuestra vida.

Tenemos que distinguir aquí la diferencia entre la Justificación y la Santificación. La Santificación es como la construcción de la casa después de poner el fundamento. Es un proceso que dura toda la vida y varía entre los cristianos. Pero la Justificación es un acto divino hecho una sola vez y para siempre en el creyente al momento de su conversión a Cristo, y nunca puede cambiar ni variar. Esto es obvio, porque la justicia perfecta de Cristo, que forma la base de la Justificación, no puede cambiar. La Santificación, significa “ser HECHO justo”, (es decir, nuestra práctica cotidiana de la vida Cristiana), mientras que la Justificación significa “ser DECLARADO justo”, (frente a las exigencias de la Ley).

Al analizarlo, se puede ver fácilmente por qué algunos cristianos sienten inseguridad respecto de su aceptación frente a Dios. Es porque confunden la diferencia entre la Santificación y la Justificación. Imaginan que su aceptación con Dios se basa en su nivel de Santificación. Así, experimentan inestabilidad emocional porque la Santificación es variable.

Es igual con el concepto de que el cristiano puede perder una y otra vez la salvación. Este concepto basa la salvación sobre el grado de Santificación del creyente y no en la Justificación, como la Biblia enseña. Sobre tal base es imposible tener la seguridad de la salvación en esta vida, porque el fundamento es variable y relativo.

Adán era el representante de su raza, por eso es que su pecado es la base judicial para la condenación de toda la humanidad. Y, es debido a que Cristo es el representante de su pueblo que, su justicia es la base judicial de la justificación de los creyentes.

La Justificación es un acto absoluto e invariable. Por eso un gran Apóstol no es más justificado que un recién nacido en Cristo. Claro, habrá una diferencia enorme entre ellos en el grado de santificación. Pero no en Justificación. En el cielo no seremos más justificados que ahora. Más santificados, sí. Pero no más justificados.

 

Todo el Capítulo Cuatro de Romanos fue escrito para ilustrar cómo la justicia perfecta de Cristo nos es contada a nosotros. Pablo usa a Abraham para esta ilustración. Abraham vivió más de cuatrocientos años antes de la Ley de Moisés. No tenía la Ley de Dios escrita. Lo único que tenía era la fe. Y Pablo dice, “Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia.” Romanos 4:3.

Eso no quiere decir que su fe fue contada EN LUGAR DE la justicia. Solamente que la fe fue el medio que Dios usó para justificarle. La palabra “‘por” usada aquí, es una palabra difícil de traducir del griego. Su sentido es “en vista de”.

No significa que Dios aceptó su fe como base de la justicia, sino como medio para recibir la justicia.

¿Para quiénes está reservada la justificación por la fe?

“Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.” Ro.8:30

La Justificación por la fe está reservada para los predestinados, a los que Dios escogió para la salvación antes de la fundación del mundo. La glorificación de estos es inevitable.

¿Es posible que un creyente pierda la justificación?

Pablo nos contesta: “¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica.”Ro.8:33

Dios no acepta acusaciones de pecado en contra de Su pueblo escogido y justificado. ¿Por qué no? Porque Cristo les ha prestado Su justicia. Y la justicia perfecta de Cristo no cambia jamás. Si se pudiera perder la Justificación, tendría que ser por otras causas, pero no por ser pecador. Pablo dice claramente que Dios no acepta acusaciones de pecado en contra de Sus elegidos. Pablo nunca dijo que los cristianos no tienen pecados, solamente que los rastros de corrupción que quedan en nosotros han dejado de ser causa de condenación.

¿Cómo llegamos a ser amigos de Dios?

De la misma forma en que Abraham llegó a ser amigo Dios justificación por la fe solamente.

  •  La justificación es nuestra salvación  Tito 3:4: Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 
    3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 
    3:6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 
  • La justificación es lo que nos consigue la vida eterna. Ti. 3:7 para quejustificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.
  •  La justificación nos da paz con Dios. Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
  • La justificación es la base de que recibimos el Espíritu Santo. Gal. 3:14: para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.
  • La justificación nos consigue perdón de pecado. Rom.3:4: De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito:  Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado

Nos gozamos amados en el señor que puedan entender la grandeza del unico Dios, Bendiciones mi amados hermanos desde Neuquen Argentina.

 Les dejo unos videos de los estudios de nuestro amado pastor.

https://www.youtube.com/channel/UCg15Ruwug2t0hbTRFdFaEBQ

Matias Bello.  Instituto Bíblico Cristiano de Berea.       

Autor: Pastor Calixto Gonzalez

Deja un comentario