Cuál es la iglesia de Jesucristo

En la actualidad, existen muchas doctrinas que alegan ser la iglesia de Cristo. Sin embargo, solo la historia y la Palabra de Dios pueden demostrar cuál es la verdadera iglesia de Jesucristo. Aunque la humanidad estuvo sumergida en tinieblas por un considerable período de tiempo durante la supremacía de la iglesia católica, la luz de la Biblia no se extinguió por completo como tampoco lo hizo la verdadera iglesia de Cristo. En el transcurso de la historia se observa la presencia de hombres y mujeres que conservaron su fe en Cristo como único mediador entre Dios y los hombres, que reconocían y guardaban la Biblia como única regla de su vida a pesar de la persecución católica. Muchos de ellos fueron torturados hasta la muerte; sin embargo, su fe inquebrantable representó un legado a las futuras generaciones y el testimonio de la verdadera iglesia de Cristo.

 

Cuál es la iglesia verdadera

La historia muestra claramente cuál es la iglesia de Jesucristo. Durante muchos siglos, grupos de cristianos que permanecieron casi enteramente libres de la corrupción católica estaban establecidos en países fuera de la jurisdicción de Roma. Aunque en el transcurso de los años dichos grupos encontraron errores en la Palabra de Dios, estos siguieron considerándola como la única regla de fe. El Nuevo Testamento describe la iglesia que Cristo fundó así como los principios y enseñanzas que los cristianos creían, aceptaban y observaban.

En el siglo II, el cristianismo se dividió en diversos grupos contrarios a la iglesia oficial. Dichos grupos, estrictos en cuanto a la disciplina de la iglesia y en la observancia de la Ley, tenían diferentes nombres y se propagaron hasta la Reforma protestante del siglo XVI. En este sentido, cabe preguntarse ¿cuál es la verdadera iglesia de Jesucristo?

 

Historia de la iglesia

En cuando a los grupos que se resistieron al poder papal, destacan los Valdenses. Aunque las iglesias del Piamonte mantuvieron su independencia durante algunos siglos, llegó un momento en que Roma insistió en que se sometieran y comenzó a perseguirlos y torturarlos hasta la muerte. Como consecuencia, se produjo una separación. Quienes decidieron permanecer fieles a la Biblia huyeron para conservar su fe. Algunos de ellos fueron a países extraños, otros a los valles o montañas. Durante la Edad Media, los Valdenses fueron los primeros de todos los pueblos de Europa que poseían una traducción de las Santas Escrituras.

Centenares de años antes de la Reforma, los Valdenses tenían la Biblia manuscrita en su propio idioma, poseían la verdad sin adulteración. Esto los hacía objeto especial de la persecución del poder papal el cual había abandonado la pureza, humildad y el amor de los primeros cristianos y se había corrompido a causa del poder. Además de los Valdenses, solo las personas instruidas tenían acceso a la Biblia. Así pues, el pueblo estaba desprovisto de principios y sumido en la más terrible degradación. Sin embargo, años más tarde, la Palabra de Dios fue traducida y entregada al vulgo en su propio idioma. La oscuridad espiritual de la humanidad se desvaneció por la luz de las Sagradas Escrituras: post tenebras lux que traducido del latín significa ‘después de las tinieblas, la luz’.

Post tenebras lux fue tomado de la traducción al latín que hizo Jerónimo de Job 17:21 conocida como la vulgata. Los reformadores de Ginebra tomaron esta frase como un lema para dar a entender que luego de los siglos de tinieblas espirituales durante la Edad Media, llegaba la Reforma del siglo XVI para traer la luz de Dios a todos los seres humanos.

Antes de la Reforma, existían muy pocos ejemplares de la Biblia. Sin embargo, Dios no permitió que su Palabra fuese destruida completamente. En diferentes países de Europa, varios hombres se sintieron impulsados por el Espíritu Santo a estudiar las Escrituras con el más profundo interés.

 

Reformadores

En Inglaterra durante el siglo XIV, Juan Wiclef realizó la primera traducción de la Biblia en inglés. En Bohemia, la Palabra de Dios ya había sido sembrada en el siglo IX. La Biblia había sido traducida y se realizaba el culto público en el idioma del pueblo. No obstante, a medida que aumentaba el poder papal, se oscurecía la Palabra de Dios. En este sentido, el Papa Gregorio VII expidió una bula en donde prohibía la celebración de cultos públicos en lengua bohemia. Asimismo, decretó la extinción de la Biblia. Sin embargo, Dios se valió de otros medios para preservar su Palabra.

Muchos Valdenses y Albigenses, expulsados de sus hogares por la persecución, salieron de Francia e Italia y se establecieron en Bohemia. Aunque no se atrevían a enseñar públicamente, trabajaron celosamente en secreto y así se mantuvo la fe en la Biblia. En la capital bohemia, Praga, Juan Hus y Jerónimo de Praga, traicionados por el emperador, torturados y asesinados por orden papal, esparcieron la luz de las verdades bíblicas. Su ejemplo de fe y perseverancia alentaba al pueblo a buscar la verdad y mantenerse firme ante el tormento y la muerte.

En Alemania, Martín Lutero condenó la corrupción del papado, tradujo la Biblia al alemán, iluminó verdades bíblicas como la salvación por la fe, condenó la falsedad de las indulgencias y los abusos de la iglesia contra el pueblo y publicó las 95 tesis. Asimismo, Lutero promovió el principio de Sola scriptura (traducido del latín significa ‘solamente la Biblia’).

Roma aplicó toda su autoridad para impedir la circulación de la Biblia. No obstante, los decretos, condenas y las torturas fueron en vano. Mientras más se condenaba y prohibía la Biblia, el pueblo tenía más deseo de conocer sus enseñanzas.

En España, se impuso el tribunal del santo oficio de la Inquisición el cual se extendió hacia los territorios conquistados en América. En el siglo XVI, la labor de la Inquisición se enfocó principalmente en los movimientos reformistas en Valladolid y Sevilla. Dicha persecución fue muy severa. La Inquisición realizó importantes autos de fe en donde más un centenar de personas fueron ajusticiadas. Cabe mencionar que la Reforma protestante en España comprendía las clases más privilegiadas: nobleza, clero e importantes cargos estrechamente relacionados con la realeza como los secretarios de los reyes Carlos I y Felipe II. Esta característica tuvo un impacto importante a pesar de ser un grupo muy pequeño. Más tarde, la persecución de la Inquisición exterminó este grupo a mediados del siglo XVI.

En Suiza, Ulrico Zuinglio, otro gran reformador que al igual que Lutero, enseñaba la doctrina de Cristo y creía únicamente en lo que decía la Biblia.

En Francia, mucho antes de que Lutero fuese conocido como un reformador, la luz de Dios ya había comenzado a iluminar a la humanidad. Jacques Lefèvre, quien luego de interesarse por la Biblia, enseñaba la Palabra de Dios a sus estudiantes. Asimismo, en Paris, Juan Calvino, quien al presenciar la muerte de un hereje en la hoguera, decidió estudiar la Biblia para conocer el secreto del gozo y la paz del mártir; como consecuencia, se convirtió en otro gran reformador.

Al mismo tiempo en que Lutero enseñaba la Biblia al pueblo alemán, William Tyndale completaba la obra de Wiclef al ofrecer a los ingleses una versión mejorada de la Biblia en su propio idioma. Por otro lado, un año antes de que aparecieran las 95 tesis de Lutero, Erasmo de Rotterdam había publicado su versión grecolatina del nuevo testamento siendo así la primera vez que la Biblia se imprimía en el idioma original del texto. En dicha obra se corrigieron muchos errores de la versiones más antiguas y el sentido del mensaje se expresaba con mayor claridad. Asimismo, esta traducción acercó la verdad a las clases educadas e impulsó la Reforma de manera significativa. De esta manera, las verdades bíblicas iluminaron la vida de millones de personas en todas las clases sociales. Hombres y mujeres fieles a Dios lucharon contra la opresión papal, sus indulgencias y falsas tradiciones; soportaron la persecución, la tortura y la muerte para que hoy la humanidad pudiera disfrutar libremente de las Escrituras y descubrir cuál es la religión verdadera.

 

Continuación de la Reforma (1517-2017)

Luego de la muerte de Lutero, otros reformadores en todo el mundo revelaron nuevas verdades de las Escrituras. No cabe duda de que el trabajo realizado por los primeros reformadores fue de gran valor. Estos hombres de fe, arriesgando su propia vida, siguieron luchando por desenterrar verdades ocultas por intereses humanos. Sin embargo, los reformadores del siglo XVI no pudieron revelar todas las verdades que habían sido tapadas. Años más tarde, otros continuaron dicha labor quienes descubrieron verdades como la existencia de un juicio justo de parte de Dios.

 

La Biblia en la actualidad

La Biblia transformó la vida de todos aquellos valientes reformadores: personas sinceras que buscaban a Dios y que tuvieron un encuentro con Él mediante la lectura de su Palabra. Actualmente, esa misma Biblia, inspirada y protegida por Dios a lo largo de la historia, puede cambiar la vida de aquellos que deseen sinceramente estudiarla. Las Escrituras ofrecen principios y valores estables y eternos así como las respuestas a las preguntas cruciales de la vida: ‘¿de dónde venimos?’, ‘¿a dónde vamos?’, ‘¿qué hacemos aquí?’, ‘¿qué podemos esperar después de la muerte?’. La Biblia es un libro de encuentro ya que mediante sus páginas podemos tener un encuentro con nuestro Creador y Salvador, es decir, podemos establecer una relación personal con Dios a través de la meditación y contacto directo con su Palabra. Dicha relación cambia vidas. Personas y familias enteras han sido transformadas por el poder del Espíritu Santo mediante el estudio de la Biblia y del contacto con Dios.

Actualmente, la sociedad se oscurece ya que cada vez está más alejada de la luz de la Biblia y de sus enseñanzas. Aunque la Biblia no es perseguida, muy pocos son los que la estudian. La mayoría de la gente prefiere creer en tradiciones o negarla a causa de la sabiduría humana. Como consecuencia, las tinieblas se ciernen sobre la humanidad: corrupción, ansias de poder, egoísmo. Asimismo, la mayoría de los jóvenes, quienes constituyen el presente y futuro de la sociedad, no conocen sus enseñanzas.

Las verdades bíblicas tienen un efecto liberador y motivador en el ser humano y más aún en los jóvenes, quienes se encuentran en una etapa crucial de sus vidas. Es el periodo en donde el ser humano tiene más energía y en donde la identidad, sueños, metas y anhelos están a flor de piel. La historia ha demostrado, así como se observa en el presente, que los jóvenes han liderado movimientos de reforma, guiados por la ilusión de transformar el mundo y hacer avanzar el Reino de Dios.

Por otra parte, la Biblia se preocupa por el desarrollo de todos los aspectos del ser humano. La misma ofrece verdades en el ámbito espiritual, social, moral y de la salud como, por ejemplo, la salud física (ofrece recomendaciones en cuanto a una alimentación basada en verduras, frutas, legumbres y semillas; la cual está avalada por la ciencia actual) mental y psicológica (promueve la paz interior basada en pensamientos y sentimientos positivos como el perdón, gratitud, amor), y espiritual.

Finalmente, la Biblia puede ayudarnos, así como a nuestra familia, a vivir mejor, darle un sentido a la vida, mejorar el carácter. Por otra parte, la contribución de la Reforma a la familia fue muy positiva ya que aportó valores para la convivencia y una educación basada en principios bíblicos cuyo abandono ha llevado a la humanidad a la degradación. Así pues, la Biblia sigue siendo el mejor manual de instrucciones para la vida. En vano se esforzaron las autoridades civiles y eclesiásticas para detener la herejía reformadora ya que millares de creyentes sellaron la defensa de la Biblia con su sangre. Si la Reforma hubiese cedido ante la sociedad, la misma hubiese fracasado. Hoy en día, el testimonio de aquellos reformadores representa una lección para las generaciones futuras. Cabe destacar que satanás sigue utilizando las mismas estrategias en contra de Dios y su Palabra; se sigue oponiendo, como en el siglo XVI, a que las Escrituras sean reconocidas como guía de vida. Como consecuencia, el hombre se ha alejado mucho de la Biblia; es necesario volver al gran principio protestante ‘solamente la Biblia’: esta es la única esperanza de una reforma en nuestros días.

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