Chilenos: Ciegos y divididos – La Web Cristiana de Apologetica

Son plausibles los esfuerzos de destacados e instruidos creyentes que van en defensa de la fe.

Sin dejar la apologética que es necesaria en todo tiempo, y más en éste, debemos echar una mirada a nosotros mismos y sinceramente analizar nuestra conducta como creyentes y como iglesia en la actualidad. Todo ello con el ánimo de que nuestras vidas e iglesias crezcan en el servicio del Señor.

La iglesia del Señor Jesucristo viene trabajando y dando testimonio desde sus inicios, no ajena a los acontecimientos de cada época. En la historia se aprecia su rol. No es una iglesia marginada de los hechos históricos, sino activa e influyente. ¡Dios es Soberano de la historia!

En relación al contexto nacional, cuantos creyentes tienen una concepción que “en política y religión no hay acuerdos”, o bien, “ la religión es asunto sólo de asistir a los cultos el domingo”. Que tragedia más grande, comparar las cosas eternas de Dios con trivialidades temporales. Segregar la vida que depende del Todopoderoso sólo a una práctica del día domingo. Es tan absurdo como: “Eres mendigo porque vistes ropas sucias y rotas; eres rico porque vistes terno y corbata”.

Por otro lado, está la mentalidad denominacional (hay mucha). “La corporación de los más consagrados está a cargo del proyecto”. Denle por favor un dulce a los niños que querían figurar y fueron dejados a un lado porque se llevaron la fábrica a otro lugar.

Disculpen la osadía, no hay excusa por actitudes divisorias que se hacen públicas.

Recuerdo el despliegue de unidad durante el proceso de aprobación de la Ley de Culto. Grandes marchas y oraciones públicas que movilizaron a creyentes de diversas denominaciones. Los apellidos fueron dejados a un lado, porque había algo importante de por medio. El país tuvo conocimiento de lo que podemos hacer unidos.

¡Que gloriosa manifestación de unidad! Bueno, era sólo por “algo que nos traía ciertos beneficios” ¿Qué hacemos ahora?

Me parece que los motivos que nos han unido no han sido “motivos eternos”.

Ciegos y divididos, porque el Evangelio afecta al ser entero y con ello a su forma de vida en todas las áreas. ¿Eres cristiano en tu casa y corporación, y no en el trabajo, la universidad, el parlamento? La iglesia y el Señor nunca han estado divididos. No existen varios cuerpos de Cristo. El problema está en nosotros, nuestras denominaciones, líderes que quieren figurar y mantenerse vigentes. Acusamos a diestra y siniestra a sectas y falsas enseñanzas. Ahora veamos nuestro contexto y cual es nuestra influencia.

Ciegos, porque no vemos lo que acontece en nuestro propio país. Erramos el enemigo cuando vamos en contra de otros creyentes, y esto en forma pública.

Mejor veamos donde debemos apuntar nuestra artillería:

A) Plaga de Idolatría.

1) La tirana en el norte. Los demonios (existen) bailan y se divierten esclavizando las almas de nuestra gente. ¿Cuándo hemos hecho una oración nacional por semejante calamidad?

2) Lo Vásquez. Miles de personas caminan kilómetros y kilómetros sólo para atarse más al yugo de Satanás que es la idolatría. En cambio, cuesta tanto levantarse temprano para el culto de oración.

3) Pelequén, rosa de Lima. “Zona seca” ¿Qué es eso? Un despliegue de avisos, advertencias, comercio. El apoyo de primeros auxilios, fuerza de orden, bomberos. El tránsito es regulado porque muchas almas están practicando la idolatría.

¡Jeremías, levántate y predica el Evangelio a esa gente!

4) Yumbel, san Sebastián. Que podemos agregar después de la calamidad idolátrica que recorre nuestro país. Precisamos orar: “Señor, abre mis ojos”

B) Plaga Antivalores.

1) Pornografía. Como un cáncer que carcome sin aviso hasta que todo el órgano está dañado y el cuerpo moribundo no tiene remedio. La tolerancia hace parecer a nuestro sistemas no como democracia, sino como pornocracia.

Publicaciones expuestas a la vista de todos dicen: “Sólo para adultos” porque su contenido es para quienes “pueden discernir”. No obstante, publicaciones similares (sin mencionar vivo y directo) exhiben lo mismo, claro sin la indicación de la anterior, es que tiene “objetivos culturales y educativos”

2) Violencia Fílmica. En una publicación matutina decía: “Niño murió cuando se arrojó por la ventana porque se creía pokemon”. Muchos son los padres que se lamentan y preguntan: ¿Porqué los niños de ahora son tan violentos? Profesores observan como aumenta la violencia infantil en los colegios.

Jóvenes delincuentes a temprana edad repletan los centros de detención. Y con ello, está en estudio bajar la edad penal de los muchachos.

Que dilema: Por un lado se tolera el consumo de licor, de tabaco; por otro, se trabaja por las consecuencias del tabaco y licor. Se toleran films violentos y antivalóricos; por otro lado, se lucha para mejorar la conducta juvenil.

Si no hay un cambio en el corazón, no habrá un cambio en la conducta.

3) Drogas. Tema que está causando graves dolores de cabeza. No por ser exagerado, pero en cada esquina de poblaciones populares se vende pasta base. Familiar que denuncian tienen que salir y cambiar de residencia. No estamos lejos que este mal sea incontrolable.

¡Señor, te ruego, abre mis ojos!

B) Problemas Evidentes.

1) Conflicto Mapuche. Lamentablemente, está tomando un rumbo cada vez más violento. De las agresiones verbales se pasan a las lesiones físicas. En un comienzo leves, ahora graves, y después…

Algunos dirán: Es un asunto del gobierno. Pero, excusarse no ayuda. Nos unimos en oración cuando hay intereses que nos afectan como creyentes. Oremos ahora por este problema, y no mañana cuando las consecuencias sean más lamentables.

2) Crisis de la “Cuenca del Carbón”. Muchas familias están al borde de la desesperación porque no hay sustento diario. Jóvenes que no ven mejor futuro. Algunos han encontrado en la delincuencia, la prostitución y el consumo de drogas un escape a la crisis que les afecta. Pero terminan más atrapados.

No olvidemos que en esa zona existen muchos hijos de Dios. ¿Estamos orando por ellos, hasta que halla solución?

Divididos, figuras que no quieren entrar ni dejan entrar a otros. Es como cuerpo el trabajo que debemos hacer en el Señor. Él es Jesucristo la cabeza quien rige, y no un destacado ministro. Todo ministro está puesto para edificación del cuerpo, para la obra del ministerio, que es del cuerpo.

Cuantos llevan en sus cabezas el lema del estandarte de su denominación. Cuantos predican el Evangelio según el yo. No existe más de un Evangelio. Lo que desde un comienzo fueron bendiciones, en Chile, con el tiempo han llegado a ser obstáculos para la obra del Señor.

No me imagino aquel día cuando entremos a la presencia del Señor así: “Hace su entrada al cielo la grandiosa “Iglesia Evangélica Pentecostal”, le sigue la única, la inigualable y santas “Asambleas de Dios” (USA evidentemente). No se preocupe, hermano, en alguna parte estarán nuestras corporaciones.

Me atrevo a decir que: En Chile existen más denominaciones que provincias y ciudades. ¿Está mal? ¿Qué dice usted? Recuerdo el lamento de un pastor amigo cuando decía que un grupo de hermanos se fueron bajo la influencia de otro destacado en la congregación. (Ojo, sabía cantar bien).

Recuerdo en una clase de discipulado, cuando analizábamos el modelo celular de un destacado pastor extranjero, cuando algunas intervenciones apuntaban al hecho que en nuestro contexto evangélico es complicado delegar porque se corre el riesgo de perder en vez de ganar. Bueno, es made in Chilensis denominatus.

Demos gracias al Señor por su obra en nuestro país. No desperdiciemos las grandes bendiciones que Dios ha dado a nuestra nación. Quiero terminar este breve comentario trayendo a la memoria dos hechos históricos:

A) Influencia de los primeros creyentes.

1) Censo en Chile. Antes de los años 1900, en Chile, la creencia mayoritaria era Católica Romana (aun lo es). Los evangélicos fueron agrupados bajo el título de protestantes”, arrojando un total nacional de 14.861 creyentes en su mayoría extranjeros.

3) Resultados producidos. En dichas épocas fueron períodos de constante lucha por diversos derechos civiles y religiosos. No era fácil practicar libremente culto como lo hacemos actualmente. Derechos civiles eran exclusivamente para quienes profesaban el catolicismo romano.

Pero, fue por la constante lucha de nuestros antepasados que hoy gozamos de derechos consagrados en la Constitución y las leyes. Fue gracias a lucha bajo convicción del Evangelio, que se consiguió lo siguiente:

a) Crear escuelas públicas. Educación para todos.

b) Registro civil.

c) Matrimonio civil.

d) Cementerio general.

Sabe usted hermano que fueron ese pequeño cuerpo de creyentes que se enfrentaron a las autoridades religiosas imperante en esa época, a las autoridades civiles, quienes más tarde dieron apoyo a la causa evangélica.

No eran más de 15000 almas dispuestas a triunfar en pro del Evangelio, que trajo beneficios que perduran en el tiempo.

B) Pentecostés de 1909.

1) En base a la Biblia. Cuantos hemos estudiado los acontecimientos que marcaron la vida espiritual de Chile luego del avivamiento de 1909 producido en Valparaíso, no deja de llamar la atención que todo comenzó cuando esos creyentes estudiaban el Libro de los Hechos.

Sencillos corazones hambrientos por la presencia y poder de Dios se lanzaron en búsqueda de su precisada bendición.

2) Alcance Nacional. El torrente espiritual derramado por Dios en Valparaíso corrió rápidamente y afectó la vida de las iglesias en todo la nación. Los pentecostales son conocidos porque creen y manifiestan el poder que obra la presencia del Espíritu Santo.

Muchas corporaciones en Chile son de origen pentecostal. No obstante, en comparación como se manifestó la vida de la iglesia en esa época, estamos a años luz de ellos. Porque en la actualidad, según censo de 1998, somos un 15 % de la población nacional. Y que hacemos, viendo lo que hace el vecino y criticando. ¡Trabaja!

Estos dos hechos están delante del Señor, y atestiguan que la iglesia de Dios no es una religión más de Chile. No es lo que muchas veces evidenciamos. Dios está hablando y llamando a trabajar. Saquémonos el apellido denominacional, y trabajemos como cuerpo activo y fuerte en el Señor.

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