Abdías 17 – La Web Cristiana de Apologetica

ORACIÓN: Señor… Enséñame a ser humilde, sencillo y sumiso ante tu presencia, como a Tí te agrada.

INTRODUCCIÓN: Abdías, significa adorador de Jehová. Es el libro más pequeño del Antiguo Testamento. Su nombre es muy común en la Biblia, ya que se menciona una docena de veces.

No se sabe con certeza en que tiempo vivió, quién fue su familia, pues abocado a su corta profecía, no da mayores datos de su época o reinado. Abdías fue uno de tres profetas cuyo mensaje fue dado a gentiles, como lo fue Jonás y Nahum. Su profecía consta de dos partes:

Primero: Juicio a Edom (descendientes de Esaú)

Segundo: Restauración del pueblo de Dios (descendientes de Jacob).

La profecía o mensaje de Dios, fue clara y precisa. Los enemigos del Señor fueron juzgados y destruidos de acuerdo a la Palabra de Dios.

1- JUICIO CONTRA EDOM

Los edomitas eran vecinos de Israel, descendientes de Esaú, hermano de Jacob, e hijo de Isaac el patriarca. Cuando Esaú desprecia la primogenitura, vendiéndola por un plato de lentejas, comienza su decadencia espiritual. Se transforma en un perseguidor de su hermano y luego su descendencia sería enemiga perpetua de Israel. De allí, es el enojo del Señor hacia ésta descendencia corrupta y traicionera de su propia sangre. Los edomitas vivían cerca de Judá, estaban emparentados carnalmente con Israel. Pero sus vidas y acciones no agradaban a Dios. No solo deseaban el mal hacia su pueblo, sino que ayudaban a los enemigos paganos, contra el Pueblo de Dios. Este odio y persistencia hizo que Dios los enjuiciara antes de tiempo.

2- SOBERBIA – ORGULLO Y ALTIVEZ

Los edomitas vivían en las cordilleras rocosas, sus casas estaban hechas en las hendiduras de las piedras; una buena fortaleza, miraban desde arriba a todo el mundo, su altivez era tan grande que dijo El Señor: La soberbia de tu corazón te ha engañado; tu que dices ¿Quién me derribara en tierra? Aunque te remontes como águila y pusieres tu nido en las estrellas, de allí te derribaré, agrega Jehová: Todos tus aliados te han engañado, hasta los que estaban en paz contigo y los que comían tu pan pusieron lazo debajo de ti.

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver, ¿verdad? ¿De qué les servía semejante orgullo? Dios no lo soportó y aún en nuestros días tampoco lo soporta. El apóstol Pedro aconsejaba ser humildes y sumisos (especialmente a los jóvenes), Porque Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes,1 P. 5:5.

3- COMIENZA EL JUICIO… Con sentencia final

a- No debiste: Haber mirado a tu hermano en el día de su infortunio.
b- No debiste: Haberte alegrado de los hijos de Judá, en el día que
se perdieron.

c- No debiste: Haberte jactado en el día de la angustia.

d- No debiste: Haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día
de su quebrantamiento.

e- No debiste: Haber mirado su mal en el día del quebranto.

f- No debiste: Haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad de su calamidad.

g- No debiste: Haberte parado en las encrucijadas, para matar a los
que de ellos escapaban.

h- No debiste: Haber entregado a los que quedaban en el día de
angustia.

Edomitas necios, estaban cargados con todo lo que no agrada a Dios; por lo cual su pecado era como los de Sodoma o como la generación de Noé. No hagas tú lo mismo, escapa de lo que irrita al Señor; debemos extender nuestras manos al pobre, angustiado y necesitado. Trata con el mismo amor a tu prójimo, como a tu hermano cercano. El creyente debe demostrar el amor y la gracia de Dios en su vida. Ser sumiso y respetuoso al Señor, te llevará siempre a la victoria.

Seis cosas aborrece Dios:

Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que trama pensamientos inicuos, lo pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras. ¡Y una más, abomina su alma! El que siembra discordia entre los hermanos, Pr. 6:16-19.

El terrible juicio de Dios caería sobre ellos y Abdías no profetiza una invitación a arrepentirse y volverse al Señor.

No hay suspensión de castigo para ellos; Abdías profetiza destrucción para los perseguidores de su pueblo. Los edomitas fueron casi totalmente exterminados por los babilonios, unos años más tarde.

Luego se los menciona como un remanente derrotado y con mucho desprecio: Los aborrecí y convertí sus montes en desolación y abandoné su heredad para los chacales del desierto; pueblo contra el cual Jehová está indignado para siempre. Mal. 1:4. Después que Roma destruyó Jerusalén, 70 años DC, nunca más se habló de ellos ni de su descendencia.

4- DIOS EXALTARÁ A SU PUEBLO

Siempre hubo enemigos contra el pueblo de Dios, pero a su tiempo fueron ajusticiados por el Señor.

Otros en el Seol, aguardan ser juzgados, y otros, como los ángeles que pecaron, guardados en prisiones de oscuridad, arrojados al abismo, hasta el día del juicio, 2 P. 2:4.

Dios es extremadamente celoso de su pueblo, y sus enemigos, tarde o temprano serán juzgados.

Como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza. El que siembra vientos, cosechará huracanes. El que siembra amor, cosechará vida.

Así que, no nos cansemos de hacer bien, mayormente a los de la familia de la fe.

Más en el Monte de Sión (Jerusalén) habrá un remanente que se salve; y será santo y la casa de Jacob (Judá) recuperará sus posesiones.

Estos edomitas, figuras del enemigo, aún hoy están en contra del pueblo de Dios; maquinando en sus corazones maldad. Como decía el salmista: Meneando su cabeza y estirando su boca, Sal. 22:7. Estos enemigos que se burlan de los creyentes, tenga Dios misericordia de ellos y a tiempo se arrepientan y a tiempo El los salve.

¿El enemigo te quitó algo? ¿Te robó? ¿Te despojó? ¿Se burló? ¡Espera en Dios! No hay enemigo tan grande a quien el Señor no pueda vencer, hoy te anima: Tus posesiones serán devueltas.

La casa de Jacob, será fuego, la casa de José, será llama y la casa de Esaú, (tus enemigos) será estopa; por tanto serán quemados y consumidos; no te apresures a actuar por tu cuenta, toda burla de los enemigos, tendrá su final en Dios, el creyente no debe tomar el lugar que le corresponde al Señor.

No temas, Dios te anima a creer, ni un resto quedará de ellos, Jehová lo ha dicho.

CONCLUSIÓN: El monte de Sión representa a Jerusalén, bajo el antiguo pacto. El monte de Sión hoy, representa la morada celestial bajo la gracia.

La profecía de Abdías termina en que el pueblo del Señor, heredará la tierra y reinará con Cristo. Esta profecía tendrá fiel cumplimiento con la segunda venida de Jesús, donde se establecerá permanentemente:

EL REINO DE JEHOVÁ

Dios te bendiga

DANIEL REGONDI
CÓRDOBA, MAYO DE 1999
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